lunes, 21 de mayo de 2012

PASCUALINA

Historia de Pascualina 


En sus 23 años de venta ininterrumpida, la agenda Pascualina se ha transformado en un objeto infaltable en los veladores y mochilas de las chicas y no tan chicas. Y es que con sus relatos fascinantes, coloridas ilustraciones, ingeniosos personajes y característicos autoahesivos ha cautivado a un público bastante amplio, compuesto por mujeres de entre 8 y 25 años. Esta agenda que relata las peripecias de una inteligente y simpática Pascualina engancha también por sus atractivos temas, que no dejan de lado la profundidad. Su creadora, la diseñadora gráfica Paulina Mönckeberg, explica que: "Pascualina nació con la finalidad de formar a las niñitas. Les propone mejorar día a día su carácter y las ayuda a crecer como personas".

Pascualina fomenta entre las jóvenes:


- Tener principios y ser fiel a ellos.
- Ser personas íntegras.
- No dejarse llevar por el ambiente.
- Cumplir los deberes y obligaciones.
- Y aceptar lo que a cada uno le toca vivir.

Los  Inicios:


Pascualina llegó al mundo en 1989. Para entonces, la ilustradora Paulina Mönckeberg ya había realizado dibujos para otras agendas, pero nunca uno que causara tal revuelo: "Pascualina fue un personaje más, con la diferencia que fue tanto el éxito que ya no pude cambiarlo por ningún otro". Lo primero fue bautizarla. "Imagínate la cantidad de nombres que podría haberle puesto", comenta Paulina, quien finalmente se inclinó por Pascualina en honor al papá de la protagonista, apodado Don Pascual Della Calabazza. En 1990 salió a la venta el primer ejemplar de la agenda, que año a año ha visto crecer su demanda. A todas las ediciones Paulina les guarda especial cariño, por el enorme esfuerzo creativo que demandaron y por la excelente acogida que tuvieron. En cada Pascualina aparecen personajes nuevos, que se suman a los ya existentes e inspiran originales aventuras. Paulina Mönckeberg cuenta que "los personajes cuando se crean, cobran vida propia y son ellos los que sugieren los temas a tratar. Por eso, pensar en los temas implica bastante menos esfuerzo, pues se piensa en el personaje y las ideas fluyen solas". También se incorporan nuevas secciones.

*Algunos trajes*













sábado, 5 de mayo de 2012

El día que trataron de acabar con el Amor

Hubo una vez en la historia del mundo, un día terrible en el que el odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes convocó a una reunión urgente con todos ellos.

Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cuál era el propósito.

Cuando estuvieron todos hablo el Odio y dijo: “los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien”.

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y el siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre sí quien sería tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos.

“Quiero que maten al Amor”, dijo. Muchos sonrieron malévolamente pues más que uno le tenía ganas.

El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: “Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocare tal discordia y rabia que no lo soportara”. Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del Mal Carácter quedaron tan decepcionados. Lo siento, lo intente todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante.

Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder y dijo: En vista de que el Mal Carácter fracaso, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y el poder. Eso nunca lo ignorará. Y empezó la Ambición el ataque hacia su víctima quien, efectivamente cayó herida pero después de luchar por salir adelante renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.

Furioso el Odio, por el fracaso de la Ambición envió a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar el amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor confundido lloró, y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envió a la Frialdad, el Egoísmo, a la Cantaleta, la Indiferencia, la Pobreza, la Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba.

El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás: Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos. De pronto de un rincón del salón se levanto un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte: “Yo mataré el Amor”, dijo con seguridad.

Todos se preguntaron quien era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo, “ve y hazlo”.

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarse después de mucho esperar por fin EL AMOR HABÍA MUERTO.

Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló: Aní les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado y sin decir más se marchó.

“Espera” dijo el Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿Quién eres?

El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo:

SOY LA RUTINA.


jueves, 3 de mayo de 2012

¿Dónde esconder la felicidad?

En cierta ocasión se reunieron todos los Dioses y decidieron crear al hombre y la mujer; planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo: esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaremos creando nuevos dioses. Debemos quitarles algo, pero, ¿Que les quitamos? Después de mucho pensar uno de ellos dijo: ¡ya se!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para que no la encuentren jamás. Propuso el primero: Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo; a lo que inmediatamente repuso otro: no, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde esta. Luego propuso otro: Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar, y otro contesto: no, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien va construir una esquina por la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrara. Uno mas dijo: Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra. Y le dijeron: No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros. El último de ellos, era un Dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizo en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo: creo saber a donde ponerla para que realmente nunca la encuentren, todos voltearon asombrados y preguntaron al Unísono: ¿A dónde? La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontraran. Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así, el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.